Seguidores


lunes, 9 de mayo de 2011

Te queda pequeña la frase te quiero.

El amor no surge poco a poco, llega a lo bestia y te arrasa, como un tsunami. Pero muchas veces no te das cuenta de que ha llegado, no notas su presencia, se pasea a tu lado con su molesto zumbido, y tú intentas quitartelo de encima, restarle importancia a lo que sientes en esos momentos. Pretendes quedarte como estás, con la amistad. Pero un día estalla, porque tiene que pasar, y sientes que te duele el pecho porque no cabe tanto amor dentro de él. Su simple presencia, el olor de su perfume, el sonido de su voz, su sonrisa, la forma en la que se mete contigo, cuando te dice "Te quiero" y cuando os peleais. En esos instantes en los que deseas con toda tu alma que el tiempo se detenga, y que esos momentos de felicidad sean eternos. Pero se acaban, y entonces llega la típica pregunta: Todo tiene un principio ¿Pero es necesario que tenga un final? Al parecer sí. Porque descubres que no es como tú pensabas, o que ha cambiado demasiado. Que se ha vuelto un cobarde, un hipócrita y un borde, y aún así le sigues queriendo. Estúpida. Mucho, pero ¿Qué puedes hacer? ¿Qué se hace en estos casos? Cuando alguien te ha tratado como una princesa durante tantísimo tiempo, cuando alguien te ha dicho cosas tan preciosas que te ha hecho llorar, cuando alguien te ha hecho sonreir incluso en los momentos más oscuros, cuando una sola persona ha sido capaz de hacer que olvides al amor de tu vida diciendote que tus ojos son como el atardecer más romántico, que te quiere llevar a Roma, y que quiere volar contigo a cualquier lugar. Cuando una persona ha sido capaz de sacarte del abismo en el que vivías antes de conocerle, ¿Qué se puede hacer cuando, sin previo aviso, esa persona desaparece? Sin darte un motivo, sin decirte nada, simplemente, que no dejes de sonreír. Sus últimas palabras, y de nuevo al abismo. Esa misma persona que te sacó de él, es la que ahora ha vuelto a hundirte de nuevo. ¿Qué se supone que debes hacer en estos casos? Esperar. Sí, ¿Y mientras? Morir cada vez que lo ves ahí, morir cuando ves que sonríe, que es feliz, que ya no existes para él, morir porque te sientes insignificante en su vida, y él es tu vida. Que todos esos besos, esos abrazos, esas promesas, esos halagos, esos momentos, ya no son nada, y que todas las palabras que te ha dicho, se las llevó el viento, y no volverás a escucharlas de sus labios, jamás volverás a escuchar un "Te quiero".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Let's be crazy.

Let's be crazy.